martes, 15 de abril de 2008

Prohibiciones Ilegales

Estamos acostumbrados a ver en establecimientos, locales, empresas y contratos ciertos tipos de prohibiciones que muchas veces nos asombran por su extrañeza y otras veces nos dan que pensar. Ocurre cada vez que entro en un lugar donde se me avisa de que no se admiten billetes por encima de un cierto valor determinado, o cuando leo ciertos contratos de telefonías móviles o acuerdos de licencia. Pero la gota que colma el vaso es cuando entidades empiezan a restringir la libertad de las personas y a imponer restricciones falsas, absurdas e ilógicas con excusas falsas y, lo que es peor, en contra de la ley.

Voy a poner varios ejemplos: Ya he esbozado acerca de la problemática de los billetes. Hay muchos locales, tiendas y colmados en los que, por cuestiones de cambio, no se admiten billetes de más de 50 ó 100 euros (aunque la verdad sea dicha, afortunado aquel que posea billetes de más de 100€). Si bien es cierto que soy el primero al que le molesta pagar una barra de pan con un billete grande, también es cierto que muchas veces nos vemos obligados a pagar con ello (el caso más simple, porque el cajero se niega a dispensar billetes pequeños). Pues bien, tal como se puede leer aquí o aquí, están obligados a aceptarlos, por mucho cartelito y aviso que haya. Aunque bueno, en esos casos siempre podría irme sin pagar; al fin y al cabo, yo tengo el dinero y son ellos los que lo rechazan.

Otro caso son los contratos de permanencia obligatoria en compañías móviles. Dichos contratos son ilegales si no se trata de un acuerdo bilateral a cambio de ciertas ventajas. Dicho de otro modo: cuando una operadora nos obliga a permanecer con un contrato, móvil, tarifa o parecido durante un período mínimo de 6, 12 ó 24 meses (que es lo habitual), y nos amenazan con penalizaciones si decidimos darnos de baja antes de la finalización del período, podemos no sólo hacer caso omiso sino también denunciarles en caso de que se pongan pesados. Este punto y otros similares están explicados, por ejemplo, aquí.

También hay que tener mucho cuidado con los contratos que se firman. En estos caso se debe tener bien presente la ley de protección de datos (Ley Orgánica 15/1999), ya que muchas veces se pide una cantidad excesiva de datos personales que no tienen ningún uso para el contrato en sí y que, sin embargo, pueden ser usados para otros fines. De hecho, viene siendo tristemente habitual encontrar noticias en las que ciertas empresas pierden miles de datos de sus empleados y/o usuarios. El problema no está sólo los contratos, sino que muchas más veces de las que nos imaginamos, las cámaras de vigilancia incumplen esta ley (ver aquí o aquí). Nos encontramos, de nuevo, con ilegalidades impuestas.

Un último ejemplo: según el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Renfe Operadora, está prohibido hacer fotografías en las estaciones de Renfe y, para captar imágenes, antes se debe expedir una autorización nominativa. Sin embargo, dichas estaciones no dejan de ser lugares públicos y como tales son susceptibles a ser fotografiados. Ni Adif ni Renfe tienen competencias ni bases legales suficientes para hacer efectiva dicha prohibición que, por tanto es ilegal. Más aún, como se puede ver aquí, la excusa de que ésta medida es para garantizar la seguridad cae cuando se ha conseguido expedir un permiso a nombre de alguien inexistente o, peor aún, a nombre de un conocido terrorista.

En definitiva, y para terminar, vale la pena que nos planteemos los derechos que tenemos. Muchas veces, más de las que imaginamos, nuestros derechos son obviados y olvidados por medidas restrictivas que las compañías usan de forma abusiva para obtener ciertos beneficios, ganancias o comodidades a su favor. El desconocimiento general de estos abusos y el temor a una sanción que debería ser inexistente hacen que el ciudadano acabe acatando estas medidas sin plantearse, muchas de las veces, la legalidad de éstas. Desde aquí invito al lector o lectora de este blog a añadir más casos similares a la lista.

martes, 8 de abril de 2008

China y los Juegos Olímpicos

Beijing 2008. La vigésimo novena edición de los juegos olímpicos, que se celebrará del 8 al 24 de agosto, tendrá sede en esta población de China. La ciudad fue elegida el 13 de julio de 2001 durante la Sesión 112 del Comité Olímpico Internacional (COI) en Moscú. Aunque las candidaturas de París y Toronto eran mejores, el COI estaba interesado en que los juegos se celebraran en China, el país más poblado del planeta. Esta decisión fue muy discutida por las violaciones de China a los derechos humanos. En aquel momento no hubo una masificación de la prensa al respecto, pero desde que la problemática con el Tíbet (que tampoco es nueva) está apareciendo en los medios, muchas voces se han levantado en contra.

Por lo que parece, existen varias facciones que pretenden boicotear los Juegos Olímpicos (con actos como, por ejemplo, intentar apagar la llama olímpica). La principal razón que esgrimen es la de la violación de los derechos humanos ¿Cómo es posible - indican - que unos juegos que se basan en la igualdad y respeto se celebren en un país en el que estos derechos no se cumplen? ¿Por qué no se hace algo al respecto después de ver todo lo que está sucediendo? La respuesta muchas veces recae sobre los intereses económicos y no niego que en gran parte tengan razón: al fin y al cabo, los JJOO mueven unas cantidades de dinero inimaginables; pero, en contra de lo que puedan pensar algunos, el boicot a estas alturas no es una solución sensata.

Lo primero, mencionar lo evidente: por mucho que los medios de comunicación nos peguen la tabarra con el tema, no hay nada nuevo bajo el Sol. Cuando se eligió Pekín como sede de los Juegos Olímpicos, todo el mundo sabía la situación existente: la pena de muerte, censura, políticas de persecución,... De hecho, una de las condiciones que impuso el COI fue que China debería comprometerse a mejorar la situación de los derechos humanos en el país, algo que van controlando desde Amnistía Internacional o Human Right Watch. De hecho, la elección de ese país como anfitrión puede aprovecharse para denunciar los abusos del gobierno, fomentar la apertura, ejercer presión sobre las instituciones y animar las reformas. En definitiva, para impulsar un cambio a mejor en China. Así se explica en este enlace (en inglés).

Un boicot tampoco causaría muchos beneficios -tal vez sí a las potencias competidoras de China- ya que en nada ayudaría a las verdaderas víctimas (los trabajadores) y menos aún contribuiría a una mejora democrática. Después de todo el empeño y el esfuerzo puesto en la empresa, un boicot sólo podría convertirse en una jarra de agua fría que acabaría con un gran número de personas en paro, un montón de patrocinadores y empresas envueltas en un problema que involucraría millones de clientes y una crisis económica y social. Al fin y al cabo, ¿a quién ayudaría un boicot? Incluso el Dalai Lama se opone a esta idea y ha expresado que no beneficia al Tíbet.

Así pues, veamos que los Juegos olímpicos transcurran su curso normal y veámoslos como una oportunidad para China para que demuestre al mundo que se merece ser sede olímpica. Al fin y al cabo, existen propuestas mucho más razonables. Por ejemplo, las delegaciones internacionales se podrían ausentar del palco durante los actos inaugurales, como gesto simbólico. Son medidas menos drásticas y posiblemente más eficaces.

jueves, 3 de abril de 2008

Eurovisión, Chikilicuatre & Co.

Todo comenzó en 1955, con una Europa de postguerra, de la mano de Marcel Bezençon, un trabajador francés de la Unión Europea de Radiodifusión (EBU), durante una reunión en Mónaco. La idea surgió a partir del festival de San Remo, en Italia, pero con proyección internacional. El trasfondo del proyecto fue un experimento tecnológico para transmitir televisión en vivo simultáneamente a todos los países de la Unión en una época en la que la televisión por satélite aún no existía. Además, se intentaba conseguir de nuevo una identidad para Europa. La primera representación fue realizada en Lugano (Suiza) el 24 de mayo de 1956, con la participación de siete países: Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Italia y Suiza; siendo éste último el ganador.

España participó por primera vez en el año 1961 con el tema "Estando Contigo", interpretado por Conchita Bautista, que quedó en el noveno puesto (de 16). Evidentemente existían muchas razones políticas por aquel tiempo; la principal: el lavado de cara que se le quería dar a España durante el periodo franquista y un creciente deseo de formar parte de la por aquel entonces Comunidad Económica. Cuando cada año empezaba a sonar la típica tonadilla y aparecía el logotipo del Festival de Eurovisión se reunía a los habitantes del país y nos hacía sentir más "europeos", más cercanos a ese grupo de países más avanzados tecnológica y económicamente y menos descolgados del continente. Además, claro está, el concurso sirvió de catapulta publicitaria para situar nuestro país como destino turístico.

Actualmente esto ha pasado a la historia -salvo, en algunos casos, para los países del este- y casi se podría decir que Eurovisión sobrevive gracias al tirón y la inercia. Cuando antiguamente se enviaban a los mejores artistas (véase, Abba, Julio Iglesias, Mocedades, Céline Dion,...) ahora parece que se especializa en enviar al famosete de turno. No se puede negar: Eurovisión está de capa caída y su decadencia es evidente. A pocos les importa ya el festival y, por una vez, hemos decidido que hay que enviar a un representante a la altura de las circunstancias. No somos los únicos: nosotros con Chikilicuatre y los irlandeses con el pavo Dustin vamos a dar un paso hacia adelante. Por primera vez nos reiremos con Eurovisión, nos reiremos de Eurovisión. Y, eso sí, con estilo y a propósito. Giremos la tortilla: si hasta ahora hacíamos el ridículo en Eurovisión, ahora que Eurovisión haga el ridículo en Europa.

¿Y qué decir del sistema de puntuación? Si bien es verdad que la canción tiene algo que decir, ¿quién no recuerda las predicciones de José Luis Uribarri, casi siempre acertadas, en cuanto al sentido de voto de los diferentes participantes? Era muy sencillo comprobar como los paises colindantes siempre se votaban entre ellos, y lo mismo podríamos decir de aquellos con afinidades o un gran número de inmigrantes. Actualmente -no podía ser de otro modo- el sistema de votación se ha convertido en un negocio basado principalmente en mensajes por SMS que se dedican a enviar las joventudes para votar a su favorito.

A modo de reflexión personal, no puedo evitar recordar cómo ha cambiado el ansia de participación en este concurso a lo largo del tiempo. Ahora que todo es una falacia y el fracaso es algo indiferente que hasta incluso puede ofrecer algo de fama, un tropel de artistas desean participar en el evento. No hay más que recordar lo que sucedió cuando la copia de American Idol en España (llamada Operación Triunfo) ofreció como premio la participación en éste, o cuando este mismo año cientos de personas colgaron su vídeo como candidatos en espera de ser votados. Recuérdese que no siempre fue así: en tiempos pasados, cuando aún existía algo de calidad, pocas personas deseaban ir; algo que se refleja con humor en las viñetas de J. Cos y Miguel, "Ricky y los Desahuciados" (véase la tira cómica aquí, gracias a Serie Z). Tal vez, un día ganaremos el festival, cuando presentemos la canción "churro en almíbar" o... quien sabe, la canción "tómate un tomate".

domingo, 30 de marzo de 2008

Fitna: el Documental Contra el Corán

Me entero de la existencia de este documental gracias a un amigo Iraní. Se trata de un corto de casi 17 minutos dirigido por el político Geert Wilders, lider del "Partido por la Libertad" en el parlamento holandés. El "documental" ofrece su visión (altamente partidista) acerca del corán y de la religión musulmana. El título ya lo dice todo: Fitna proviene de la palabra arábica para designar "desacuerdos y división entre la gente". El documental, que ha sido censurado en la web por sus escenas de violencia y su alta subjetividad se puede ver aquí. A juzgar por el origen del vídeo, diría que a ciertos gobiernos no les interesa que el planeta acabe como una aldea global y multicultural, con todos los paises en armonía entre ellos.

El documental se centra en varios versos del corán que incitan, en cierta manera, a la violencia y en las actuaciones de varios musulmanes respecto a esto. Se pueden ver, por ejemplo, los atentados del 11S a las Torres Gemelas y el atentado del 11M en la estación de Atocha, así como secuestros, asesinatos, misoginia e implantación de la semilla del odio y anti-democracia en los niños pequeños hacia los judíos y otras religiones. Después hace una reflexión acerca de cómo serían los Paises Bajos en el futuro, bajo el "yugo" del islam, para terminar comparando esta religión con el movimiento nazi.

No hace falta ser muy espabilado para darse cuenta inmediatamente de que éste corto sólo pretende crear odio hacia la religión del islam: en los quince minutos de duración resume todos los puntos que caracterizan los panfletos de manipulación de masas: se centra principalmente en los canales de odio y en los actos terroristas, sin dar ninguna tregua, y achacándolos básicamente a los temas religiosos, carece de opinión alguna, no da información objetiva, no contrasta ambas partes involucradas y se centra en el extremismo radical. Y es que resulta muy fácil hacer un resumen rápido de los actos atroces que se han cometido en el nombre del islam (que son muchos) pero ello no significa que todos los islamitas sean así.

Es muy sencillo cargar contra todo el mundo basándose simplemente en los actos extremistas de una pequeña minoría. Podríamos hacer lo mismo si quisieramos dañar la imagen pública de cualquier grupo social: sería muy fácil, del mismo modo, acusar a todos los vascos por los crueles actos de ETA, pero es evidente que ni todos los vascos pertenecen a la organización terrorista ni mucho menos están de acuerdo. Lo mismo sucede con el islam. Sin embargo, hay una pequeña diferencia: dado nuestro contexto social sabemos cómo es la situación real en el país vasco, pero poco conocemos (aparte de lo que, precisamente, quieren que sepamos) acerca del islam. El problema radica precisamente ahí: en el desconocimiento. En este caso el lavado de cerebro es mucho más eficiente e implantar prejuicios y odios más sencillo.

Piénselo el lector durante unos segundos. ¿Está usted seguro de que no podría hacer un documental similar basándose en la biblia? No hace falta dirigir la mirada a los viejos tiempos en los que reinaba la inquisición y se dedicaban a la caza de brujas, quemando, ahorcando y asesinando a cualquiera que les llevara la contraria; ni en los que florecían toda una cantidad de "guerras santas" y cruzadas. Actualmente también hay personas que se autoinmolan cada año, gente que realiza sacrificos en nombre de la religión católica y personajes que desde el poder califican la homosexualidad como una enfermedad, que prohíben el uso del preservativo y que impiden a la mujer escalar en su propia escala de poder, por poner unos pequeños ejemplos.

Para finalizar, dos pequeños detalles: el islam no es religión única y exlusiva de los musulmanes, sino que se extiende más allá de sus fronteras, cosa que el tal Wilders parece obviar. Y, para colofón, no puedo evitar recordar un comentario que le hice a Valadrem hace ya algún tiempo acerca del uso de la biblia, y que él resumió en este post. Puede que sea una de esas leyendas urbanas, pero indica muy bien el espíritu de lo que quiero decir: es posible que el corán contenga algunas atrocidades, pero la biblia no se queda precisamente atrás...

jueves, 27 de marzo de 2008

El Precio de la Vivienda

Leo en algunos panfletos (léase aquí o aquí) que, según un informe elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE), un joven debería cobrar un 132% más para poder comprar una vivienda. Se explica (muy apropiadamente) que un joven necesitaría tener unos ingresos mínimos anuales de 38.028,89 euros para poder comprar una vivienda libre en España de modo que la cuota mensual de su hipoteca no excediera del 30% del total, lo que representa un 132,3% más del salario medio real actual, situado en 16.370,13 euros. (Nótese que, de nuevo, se menciona el salario medio cuando, ya se ha dicho, el salario modal es más representativo). Siguiendo este informe, éste colectivo destina el 70% de su salario (el 92% en el caso de menores de 25 años) para acceder a una vivienda. El peor caso se da en el País vasco, donde se destina hasta el 86%.

Se veía venir, y es algo de lo que nos estamos quejando desde hace ya mucho tiempo: gracias a la especulación y la dejadez del gobierno, la vivienda se está pasando a ser de un derecho constitucional a ser un producto de lujo. El precio del suelo, la sagacidad de los empresarios, la voracidad de los especuladores y la indiferencia del ministerio de vivienda, están consiguiendo que cada vez sea más complicado independizarse y conseguir una vivienda propia. Cabe mencionar que, aunque el estudio se ha efectuado entre la población joven española, el resultado es fácilmente aplicable a los no tan jóvenes, lo que convierte este problema en algo realmente grave.

Pero analicemos éste hecho de forma objetiva: Si entramos a la página web del ministerio de vivienda, podemos acceder a una tabla con los precios de la vivienda. Según lo que se obtiene, el precio medio en España es de 2139 euros/m2 (y el precio máximo, 3931 euros/m2 en San Sebastián). Con ello, y tomando como salario más representativo de la población española de 965 euros (ver esta entrada), un sencillo cálculo nos lleva a que, dedicando el sueldo íntegramente a ello, y sin contar con los intereses y las hipotecas, se necesitarían más de 9 años para pagar un mini-piso de 50m2 ó 17 años para un piso típico de 90m2. No solo eso; una persona tiene otros gastos imprescindibles (algunos de los cuales, también relacionados con la vivienda), lo cual nos lleva a una situación inadmisible: tomando que se usara el 50% del salario, y añadiendo las tasas de las hipotecas, fácilmente podemos estar más de 30 años pagando una vivienda.

Con el ritmo de vida actual en el que, dada la situación, las personas adquieren en propiedad la vivienda a una edad bastante tardía, las parejas no son tan estables como sería deseable y existen otros problemas como la inestabilidad laboral, no es difícil que algunas personas ya se hayan jubilado cuando acaben de pagar su hogar. Y si a esto añadimos la posibilidad de que nos toquen unos vecinos insoportables, la zona se convierta en inaccesible, peligrosa o, por cualquier razón, se tenga que cambiar la vivienda, el resultado es un cóctel molotov a punto de explotar.

viernes, 21 de marzo de 2008

Accidentes de Tráfico

Abren varios periódicos (véase, por ejemplo, aquí o aquí) con la noticia de que en lo que llevamos de semana santa se han registrado 28 muertos menos que en 2007 (36 respecto a 64 fallecidos durante el mismo periodo el año pasado; es decir, la tasa se ha reducido casi la mitad). Dejando de lado la estadística que nos avisa de que cierto grado de fluctuación en los datos es normal, por un lado es una buena y esperanzadora noticia; pero por otro lado también indica que queda mucho por hacer: no por ser menos dejan de ser muertes evitables.

Ante todo, no deja de resultar triste que, disponiendo de toda la tecnología que se halla en nuestras manos, aún sigan sucediendo este tipo de catástrofes. Tenemos coches con sistemas de frenado y dispositivos electrónicos preparados para evitar accidentes; aleaciones, estructuras metálicas y barras laterales especialmente diseñadas para proteger a los ocupantes en caso de colisión, y airbags, cinturones de seguridad y amortiguadores para mitigar la sacudida. ¿Cómo puede suceder entonces la tragedia? Existen también una multitud de factores externos que a veces no pueden ser evitadas (por el conductor o por la Dirección General de Tráfico), pero a veces sí.

Un dato que no se presenta en ninguno de los periódicos a los que he podido acceder era el flujo de vehículos en las dos fechas, para poder comparar. Evidentemente, lo primero que hay que plantearse ante este tipo de noticias es si el dato es realmente significativo. ¿Hubo un número de traslados similar en ambos casos? Si se desplazó la mitad de vehículos es lógico que haya la mitad de accidentes. ¿Fue el clima mejor que el año pasado? Si las condiciones meteorológicas fueron adversas es también razonable que haya más percances. ¿Estaban las carreteras en mejores condiciones? Tramos en obras, malas señalizaciones y puntos negros pueden contribuir a la desgracia.

Y llegamos así al punto de interés: Desde la DGT nos achicharran continuamente con anuncios que nos responsabilizan de la mayor parte de los accidentes de tráfico que suceden: conducción temeraria, bajo los efectos del alcohol o las drogas, a velocidad excesiva o con elementos de distracción tales como el móvil, los cigarrillos o incluso los niños que no están quietos en el asiento de atrás. Si bien es cierto que todos estos elementos son factores de riesgo para una conducción adecuada, no es menos cierto que con este tipo de mensajes lo que hace la DGT es lavarse las manos y descuidar otros factores no menos importantes que sí están en sus manos. Como ellos dicen, no podemos conducir por ti; pero sí pueden hacer otras muchas cosas por nosotros...

Lo primero que llama la es la enorme cantidad de puntos negros (actualmente 959, se pueden consultar aquí) que, año tras año, permanecen sin solución. Tramos peligrosos, curvas excesivamente cerradas, carreteras en mal estado o simplemente mal planificadas y construidas (como ejemplo, vías de un único carril y gran espacio vacío alrededor en lugares con gran afluencia de vehículos), baches y boquetes "parcheados" con un poco de gravilla y asfalto que se levanta al pasar una docena de coches por encima, mala señalización (algunas veces, no existen las señales, otras veces quedan inservibles por su mal estado o escondidas por otros elementos), guardarraíles y quitamiedos que más que para salvaguardar vidas sirven para amputar miembros y una ininterminable lista de factores que no dependen en absoluto del conductor y sí de la DGT. ¿Realmente se destina el dinero recaudado en las multas a arreglar y mejorar las carreteras?

En definitiva, la DGT no deja de alabarse y congratularse por sus brillantes ideas como el carné por puntos (de dudosa eficacia) cuando los datos hablan a favor y cargar su ira en contra de los conductores cuando los datos están en contra. La eterna verborrea de "si va bien es gracias a mí, y si va mal es por culpa de los demás". ¿No es eso, señor Pere Navarro, director de la DGT, un comportamiento infantil? Por cierto, ya que me dirijo a Vd, ¿le quitaron los 6 puntos del carné y le pusieron la multa de 1020 euros por las infracciones que se observan en este vídeo?


miércoles, 19 de marzo de 2008

Fiestas... ¿Religiosas?

Me resulta decididamente curioso el hecho de que en muchas discusiones en las que se argumentan de modo más o menos educado las creencias personales respecto a la religión, uno de los argumentos que se usan en contra de los ateos es que, si no fuera por la religión cristiana, no habría apenas fiestas. Así, es muy fácil escuchar frases del tipo "como eres ateo, vete a trabajar en navidad" o similares. Cabe decir ante todo que, rigurosamente, esas fechas eran días de guardar, muy alejados de lo que hoy consideramos como día festivo y que, realmente, su origen es, como mucho, pagano y muy anterior a la religión cristiana.

Así pues, tomemos por ejemplo el festivo por excelencia: el domingo. Etimológicamente del latín dominicus [dies] ([día] del señor), y a partir del texto bíblico "y al séptimo día, descansó", ésta ha sido clásicamente la jornada elegida para realizar la máxima "santificarás las fiestas"; ergo el día que tocaba arreglarse, ir a misa y cumplir con las obligaciones cristianas. Sin embargo, el hecho de que actualmente dispongamos de fines de semana libres para descansar no se debe a la iglesia sino al gran esfuerzo de los sindicatos durante la revolución industrial a finales del siglo XVIII y principios del XIX, ya que cabe recordar que entonces las jornadas eran de 17 horas diarías, sin festividades ni posibilidad de baja por enfermedad.

Como se ha mencionado, el origen de muchas festividades parece ser religioso. Así, por ejemplo, ahora estamos celebrando la pascua, que nos recuerda la pasión y resurrección de Cristo; o bien el éxodo del pueblo de Israel después de escapar del yugo egipcio gracias a Moisés. No obstante, no hace falta buscar demasiado para encontrar los orígenes paganos de esta festividad: la relación entre la pascua y la primavera no es inocente, sino que coincide con los tiempos de la cosecha de la cebada en Egipto. (aún actualmente, en regiones de Cataluña, se realiza una distinción entre "pascua florida" y "pascua de resurrección"). La voz alemana "Ostern" (pascua) deriva de Ostera, nombre de la diosa primavera entre los antiguos germanos. Por lo tanto, la relación pagana de la primavera con la festividad de la Pascua, resulta evidente.

Otro ejemplo también adecuado para estas fechas son las fallas valencianas. Según parece, están dedicadas a San José, pero en realidad son también de origen pagano, que se remonta a la época en la que los valencianos encendían hogueras para celebrar el equinoccio de primavera y el principio de la primavera. Lo mismo podemos decir de las hogueras de San Juan, coincidentes con el solsticio de verano; o incluso la navidad, sincronizada con el solsticio de invierno (cabe mencionar que diversos estudios históricos indican que el personaje histórico debió nacer antes de octubre)

Así pues, y volviendo al tema que nos ocupa, propongo dos soluciones para aquellos que claman al cielo (nunca mejor dicho) acerca del origen cristiano de las festividades: Una opción es olvidarme de todas las fiestas litúrgicas, manteniendo, sin embargo todas las civiles (día del trabajador, de la constitución, de la comunidad autónoma, etc), los días de descanso semanal y las fiestas de origen pagano (solsticios, equinoccios, etc). Otra opción es que, dado que estamos en un estado aconfesional, podríamos incluir y añadir a nuestro calendario festividades provenientes de diversas religiones... aunque me temo que esta solución no gustaría demasiado en ciertos círculos.