lunes, 17 de diciembre de 2007

Baños Públicos

Siempre me ha resultado curioso que en los baños públicos las mujeres dispongan siempre de un habitáculo privado mientras que los hombres (a no ser que necesitemos disponer nuestras posaderas para ciertos menesteres más pudientes) comúnmente tengamos un simple urinario situado a escasos centímetros del siguiente, carentes de todo decoro y con nula intimidad. Evidentemente la anatomía del hombre y de la mujer es diferente y, por tanto, los urinarios también lo serán; pero lo que no considero correcto es que, cuando la naturaleza llama, en un caso la intimidad brille por su ausencia mientras que en el otro esté prácticamente asegurada (salvo en lugares indeseables en los que no tienen la más mínima vergüenza ajena)

Siempre se ha dicho, por supuesto, que la mentalidad del hombre y la mujer son, en este aspecto, completamente diferentes y, así como la mujer suele ser bastante decorosa y vergonzosa en estos casos, los hombres solemos ser más relajados e incluso condescendientes en ese aspecto. No lo considero una excusa válida, ya que, como se suele decir, de todo hay en las viñas del señor y los tiempos cambian. Evidentemente, también cuenta aquí la educación y las costumbres recibidas, gracias a las cuales las mujeres se sienten en principio incómodas al compartir ese espacio y momento personal con desconocidas, mientras que los hombres, al estar acostumbrados, no deberíamos darle importancia. Pero, ¿quién ha dicho que eso sea así?.

Otro detalle relacionado con los aseos públicos que viene siendo bastante frecuente es que la mujer de la limpieza entre a hacer su faena mientras los hombres estamos haciendo uso de ellos. Aunque es evidente que la mujer ha de hacer su trabajo, considero ésto una falta de respeto y una invasión tremenda a la intimidad, en muchos casos permitida tristemente y asimilada como algo normal. ¿No sería menos intrusivo, por ejemplo, contratar a un hombre para limpiar los aseos masculinos, cerrarlos momentáneamente mientras se procede a su limpieza o efectuarla cuando no se usen?

Más aún: dada la separación en sexos de los lavabos (habitaciones completamente diferentes para los lavabos masculinos y los femeninos), podemos inferir que no se trata de una mera vergüenza hacia un extraño, sino más bien hacia el sexo opuesto, cuyo origen sea probablemente la atracción supuestamente ejercida hacia las zonas púdicas por alguien de distinto sexo. Ahora bien, dado que en los tiempos que corren podemos encontrarnos tanto con varones como mujeres homosexuales, no encuentro razón alguna para extender esa privacidad a miembros del mismo sexo. (Quiero aclarar aquí que, aunque respeto a los y las homosexuales, me sentiría incómodo haciendo uso del urinario justo al lado de un gay, exacamente del mismo modo que me sentiría incómodo al lado de una mujer).

Una última reflexión... ¿será simplemente que lo estoy viendo desde el punto de vista masculino? ¿Qué opinan los lectores (y lectoras) de este blog acerca de este asunto? ¿Usan los lectores los urinarios o prefieren los habitáculos? ¿Se sentirían las lectoras coartadas si mientras ellas hacen uso del baño entrara el hombre de la limpieza?

3 comentarios:

Valadrem dijo...

Tema peliagudo... pero hay cosas bastante más desagradables que te has dejado en el tintero. Por decirlo del modo más fino posible, ojalá la gente sólo usara los urinarios para orinar.

Asgard dijo...

Bueno, eso es ya tema de otra índole... digamos que la educación deja últimamente muchísimo que desear. Y, desafortunadamente, en este tema vamos de mal en peor.
Particularmente procuro seguir la ley de dejar las cosas al menos tan limpias como estaban antes de llegar. Tampoco cuesta tanto, realmente, y si todo el mundo hiciera algo similar, otro gallo cantaría. [Esta ley implica, por supuesto, que si algo está hecho una mierda, no voy a ser yo el que la limpie]

Lauri dijo...

Hmm... las mujeres nos tenemos k bajar los pantalones/falda, o lo ke llevemos puesto, vosotros solo teneis que sacar la colita discretamente!!!! ademas por otras razones d higiene como la seniora d rojo, es imprescindible que una mujer tenga su propio habitaculo